domingo, 18 de junio de 2017

CUBA 12. La Habana: El Vedado (2ªparte)

Desde la Plaza de la Revolución hasta el Malecón de La Habana, pasando por la Necrópolis de Colón y el Parque Lennon.



Prosiguiendo mi camino por el barrio del Vedado en la capital cubana, crucé la enorme Plaza de la Revolución, para alcanzar mi siguiente objetivo, La Necrópolis de Colón. 

Dejé a mi paso el Teatro Nacional de Cuba y seguí esta avenida del Paseo Ave flanqueada por hermosos árboles tropicales. En el cruce con la calle Zapata giré a la izquierda. En breve observé el camposanto tras unas rejas.

Necrópolis de Cristóbal Colón, La Habana, Cuba
Necrópolis de Colón
Este cementerio de La Habana es famoso por su bella arquitectura funeraria y cuenta con algo más de 150 años de existencia. Anualmente recibe la visita de 70.000 turistas y ofrece también servicio de guía. 

Mi intención era entrar a visitarlo, aunque tenía ya poco tiempo hasta su cierre. Mi guía de bolsillo, a pesar de estar actualizada y editada pocos meses atrás, no indicaba el horario correcto, pues realmente cerraban a las 16h y no a las 17h. Tampoco señalaba el precio real del ticket de visita, ya que según decía costaba 1CUC, pero en taquilla la entrada era de 5CUC.¡Vaya, sale rentable esto de visitar tumbas! 

Viviendas de El Vedado, La Habana, Cuba
Viviendas de El Vedado
Con ese aumento de precio y la disminución del horario de visita, decidí observarlo tras las rejas, continuando mi paseo por el barrio ya que pasaban de las tres de la tarde. Ya había recorrido unos siete kilómetros desde esa mañana y aún me quedaba mucho por recorrer en esta bonita zona de la Habana y sólo tres horas hasta la puesta de sol.

Seguí por la calle 12 que da justo a la entrada del cementerio, encontrando una pintoresca cafetería en el cruce con la 23.

Cafetería el el cruce de las calles 23 y 12, La Habana, Cuba
Cafetería el el cruce de las calles 23 y 12
En zigzag recorrí las calles de esta concurrida zona, observando sus bonitos edificios con calles flanqueadas por palmeras, aunque sus aceras sí estaban algo rotas. Las viviendas de este barrio se veían mucho más cuidadas y aseadas que las del centro de la Habana. Se respiraba un barrio con mucha vida y en varias de las casas había gente sentada en el porche, conversando y viendo pasar a la gente.

Paseando la calle 10, La Habana, Cuba
Paseando la calle 10

A pesar de decidir no acceder al cementerio, iba ahora al encuentro de otro difunto muy vivo en la memoria de muchos. Me sentaría en un banco junto a él en el parque que lleva su nombre y que se inauguró en Diciembre del año 2000, veinte años después de su asesinato. Me dirigía pues al Parque John Lennon.

Parque John Lennon, La Habana, Cuba
Parque John Lennon

En un país donde en los años 60 la música pop-rock estuvo prohibida y se examinaban las letras de las canciones, “Los Beatles” fueron identificados por la política oficial como símbolo de la ideología imperialista de los enemigos de la revolución cubana y por tanto prohibidos. Esta censura duró hasta 1966, cuando un programa de radio divulgó por primera vez una canción del cuarteto de Liverpool. Entrado el nuevo milenio, Fidel Castro cambia de opinión y le dedica este parque por considerarlo (algo tarde) un revolucionario, por su fuerte activismo social y su oposición a los EEUU en cuanto a la guerra de Vietnam. 

Allí sentada, compartí unos momentos con otro de mi condición, un soñador.

“Dirás que soy un soñador, pero no soy el único” Parque John Lennon, La Habana, Cuba
“Dirás que soy un soñador, pero no soy el único”

Una frase del texto de la canción “Imagine” de John Lennon, está grabada en el suelo de granito sobre el que reposa este banco. 

Aprecié lo concurrida que estaba su estatua, pues más tarde llegó un autobús con turistas y todos querían una foto a su lado, así que me senté en otro banquito del parque mientras veía niños jugando, abuelos sentados descansando y gente paseando.
Viviendas de El Vedado, La Habana, Cuba
Viviendas de El Vedado


“Autobús Pastores por la Paz”, La Habana, Cuba















Continué por la calle 6 y luego por la 4. Pasé una zona diplomática en la que no se pueden hacer fotos. Las viviendas eran sublimes y estaban rodeadas por abundante vegetación. Generalmente con muros altos.

¿Qué se cocería detrás de ellos?

En algunas calles cocían otras cosas; los motores de estos viejos carros, que continuamente se ven varados, con el capó alzado bajo la supervisión del entendido mecánico cubano, que a falta de piezas de recambio por el embargo, logran darles décadas de vida de manera ingeniosa. Ya lo dice el refrán "La necesidad agudiza el ingenio"

“Capó alzado” en La Habana, Cuba


Finalmente regresaría al Paseo Ave, la gran avenida que desde la Plaza de la Revolución, llega al Malecón, para encaminar mi paseo hacia el mar. 

Allí al final de esta avenida junto al mar se encuentra el Hotel Meliá Cohíba, un lujoso hotel donde me detendría a tomar algo y descansar un poco. 
Viviendas de El Vedado, La Habana, Cuba
Viviendas de El Vedado

Mis amigos argentinos, Viviana y Orlando, llegaban esa tarde desde Cayo Largo y se iban a hospedar aquí. Propuse vernos esta misma tarde, si yo caía por estos lares. Sin embargo, quedaban horas hasta su llegada, y el día se me había hecho un poco largo y cansado con tanto paseo. Dejé un mensaje para ellos para encontrarnos al día siguiente y me fui paseando por la orilla del mar.

 Casas en el Paseo Ave, La Habana, Cuba
Casas en el Paseo Ave







A esas horas el Malecón se encontraba repleto de gente. Esperaban la puesta del sol. También yo recosté mis posaderas sobre el muro, mientras observaba el romper de las olas por un lado, y el tráfico y sus gentes por el otro. Sentía el abrazo del sol y me sentía querida. Cerré mis ojos, sin querer transportarme a ningún lugar, pues allí me encontraba bien. 





A lo lejos se divisaba su puesta sobre la estatua ecuestre de Calixto García con la figura de los edificios Girón y del Hotel Atlántico a la izquierda de él. 


Puesta de sol sobre la estatua ecuestre de Calixto García, La Habana, Cuba
Puesta de sol sobre la estatua ecuestre de Calixto García
Esa noche volví a cenar en el Paladar Doña Blanquita, en el que había estado antes. La señora recordó mi anterior visita y se mostró muy amable. Ese día cené en la terraza de su bonita casa, pues el tiempo lo merecía.

Se acercaba mi último día en estas tierras cubanas, tan distantes en el mapa, pero del corazón tan cercanas. Y la isla me despediría bien...pero eso ya será otra historia.

CAPÍTULO ANTERIOR: CUBA 11. La Habana: El Vedado (1ª parte)
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Plano del recorrido del día, La Habana
Plano del recorrido del día

miércoles, 10 de mayo de 2017

PANAMA 7. Bocas del Toro y Parque Nacional Isla Bastimentos

Archipiélago de Bocas del Toro; Bocas Town (Isla Colón) y visita en lancha al Parque Nacional Isla Bastimentos, Cayo Zapatilla y Bahía de los delfinesAlmirante, Bocas del Toro (Panamá)

Tras unos días en las verdes zonas montañosas y volcánicas del interior de la República de Panamá llegó la hora de volver al idílico mar Caribe, más concretamente al Archipiélago de Bocas del Toro, ubicado en la costa norte panameña. 

¡Al abordaje!


Además de esas paradisíacas playas caribeñas donde alejarse del mundanal ruído, en Bocas del Toro podemos admirar bosques lluviosos, visitar el Parque Nacional de Isla Bastimentos, recorrer la isla en bicicleta, a caballo y practicar el surf entre otros.

Almirante, Bocas del Toro (Panamá)
Esperando en el puerto de Almirante












La provincia de Bocas del Toro, fronteriza con Costa Rica, abarca tanto tierra firme como un hermoso archipiélago formado por diez islas principales, otros islotes y cayos de menor envergadura.

Su capital, Bocas del Toro, también conocida como Bocas Town, se sitúa en Isla Colón, la más poblada del archipiélago, donde se encuentra el Aeropuerto Internacional de Bocas del Toro, a donde arriban ferries o lanchas, y donde se hallan la mayoría de hoteles, restaurantes, bares y negocios.

Bocas Town, Bocas del Toro, Panamá

El traslado desde Boquete hasta Almirante, ya provincia de Bocas del Toro, duró tres horas y media. Desde Almirante, en tierra firme, zarpan ferries o lanchas hacia la capital del archipiélago, Bocas Town y completan el trayecto en algo más de media hora, tratándose de una lancha, y un par de horas si se hace en ferry.

Bahía Almirante o de los Delfines, Bocas del Toro (Panamá)
Bahía Almirante o de los Delfines

ISLA COLÓN, BOCAS TOWN

A mediodía ya me encontraba en el Hostel Heike, donde había reservado cama en una habitación femenina de cuatro personas por 10USD /noche, alojándome un total de tres noches.
Hostel Heike, Bocas del Toro (Panamá)
Hostel Heike
Hostel Heike, Bocas del Toro (Panamá)

Calle principal de Bocas Town desde el Hostel Heike, Bocas del Toro (Panamá)
















Inmediatamente salí a dar una vuelta por el pueblo y recabar información sobre visitas, alquiler de bicicletas y otros. Reservé una excursión al Parque Nacional de Isla Bastimentos para el día siguiente. 

Chiringuitos frente al mar de Bocas Town (Bocas del Toro, Panamá)





En la calle principal aproveché para comer en el Restaurante Chitré, donde sirven comida panameña casera a buen precio, lugar frecuentado tanto por turistas como por locales. Por menos de 5USD me sirvieron un delicioso plato a base de ensalada, arroz, frijoles y bolitas (albónidigas), que acompañé por un jugo de frutas.

Plato típico panameño con frijoles, arroz, ensalada y bolitas

Callejeando por Bocas Town, Bocas del Toro, Panamá
Coincidí en mi mismo hostel con Enrique y Carlos, dos brasileños que había conocido hacía algo más de una semana en el archipiélago de San Blas. ¡Vaya coincidencia! 
Callejeando por Bocas Town, Bocas del Toro, Panamá









Con ellos dos y otros uruguayos salimos al Bar Discoteca Barco Hundido, juntamente con Sara y Oscar, la pareja alicantina con la que venía coincidiendo desde mi llegada a Panamá.

Discobar Barco Hundido, Bocas Town, Bocas del Toro, Panamá



La mañana siguiente se levantó lluviosa, algo que al parecer venía ocurriendo en los últimos días allí. A pesar de eso, la excursión en lancha iba a tener lugar de igual manera, así que a las 9.30h montamos todos en la fueraborda para primeramente dirigirnos hacia la Bahía del Almirante, o “de los delfines” como se la conoce por la existencia de una notable población de delfines nariz de botella. 

Bocas Town, Bocas del Toro, Panamá

Según parece el intenso tráfico de los botes de turistas (como el nuestro) representa una amenaza para ellos, aunque se sabe que estos inteligentes animales son muy sociables y les gusta perseguir las estelas de barcos o jugar con los bañistas. 

Delfines en la bahía almirante o de los Delfines, Bocas del Toro, Panamá

Apagamos el motor y permanecimos allí en silencio durante algo más de media hora para ver si los avistábamos. De hecho no vimos muchos, pero alguna pareja de cetáceos sí se asomó tímidamente previo a nuestra partida. Es que en los días de lluvia ni los delfines quieren salir a pasear.

Restaurante en Cayo Coral, Bocas del Toro, Panamá
Restaurante flotante en Cayo Coral

Después hicimos una breve parada en el restaurante flotante de Cayo Coral, donde la gente podía encargar el almuerzo para más tarde, ya que antes de comer iríamos a visitar el Parque Nacional Marino de Isla Bastimentos. 

PARQUE NACIONAL MARINO ISLA BASTIMENTOS

Cayo Zapatilla, Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, Bocas del Toro, Panamá
Cayo Zapatilla

Este parque nacional fue creado en 1988 y abarca una superficie que comprende gran parte de la Isla Bastimentos y algunos islotes de alrededor. Representa un 6,6% del área del archipiélago y se caracteriza por sus espesos bosques, manglares, pantanos y playas con cocoteros, además de arrecifes de coral. 

Vegetación en el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, Bocas del Toro, Panamá

Su extensa flora tiene un gran valor ecológico. Aquí se refugian una enorme cantidad de anfibios o aves acuáticas, y anualmente anidan diferentes especies de tortugas en sus playas. 

Lirio araña (hymenocallis littoralis) en el Parque Nacional de Isla Bastimentos, Panamá
Lirio araña (hymenocallis littoralis)

Además de aves tropicales, podremos observar monos aulladores, perezosos, llamativas ranas venenosas o caimanes entre otros. Algunos de sus anfibios y reptiles están en peligro de extinción. 
Rana veneno de dardo (Oophaga pumilio) en una de sus múltiples coloraciones, Parque Nacional Isla Bastimentos, Panamá
Rana veneno de dardo (Oophaga pumilio) en una de sus múltiples coloraciones





Nos dirigimos al más oriental de los Cayos Zapatillas, llamados así por su forma que asemeja la pisada de una zapatilla. 





Se trata de una isla deshabitada perteneciente al parque nacional. En este islote de reducidas dimensiones pasaríamos dos horas durante las que podíamos visitarlo enteramente y dar una vuelta completa a su perímetro. 

Desde Cayo Zapatilla, Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, Bocas del Toro, Panamá

Vegetación en el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, Bocas del Toro, Panamá
Una pareja de ticos con su hijo pequeño, además de Juana, una argentina con la que ya había coincidido en Boquete, caminamos en grupo alrededor de este exuberante islote. 
Rodeando Cayo Zapatilla


















También podíamos hacer snorkel y bañarnos en esas aguas turquesas que la rodean, que en ese día nublado y algo gris no lucían tan turquesa. Aún así y todo, después de la vuelta de rigor, aproveché para darme un baño, ya que el agua gozaba de una buena temperatura.

Cayo Zapatilla, Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, Bocas del Toro, Panamá
Cayo Zapatilla, Parque Nacional Marino Isla Bastimentos, Bocas del Toro, Panamá
















Más tarde regresamos a Cayo Coral, donde nos esperaba el almuerzo, que algunos habían encargado y otros tantos como yo, habíamos traído en la bolsa. Durante esta parada podíamos aprovechar para zambullirnos en las aguas antes de regresar en lancha a Bocas Town a media tarde.

Bocas Town, Bocas del Toro, Panamá


Tras la cena salimos en grupo con Juana, los alicantinos y los brasileños del día anterior. Esta vez fuimos al “Booze Books & Beyond” bar, donde había un concierto de música en vivo y más tarde nos dirigimos al bar La Iguana hasta la madrugada. 

Bocas Town by night, Bocas del Toro, Panamá
Bocas Town by night

Para el día siguiente la pareja de alicantinos y yo alquilamos bicicletas para recorrer parte de la isla Colón y vivir nuestra particular aventura bajo la lluvia. Pero eso, ya será otra historia. 



PRÓXIMAMENTE: PANAMÁ 8. Isla Colón en bicicleta

lunes, 1 de mayo de 2017

LETONIA 5. Parque Nacional Gauja

Senderismo por el Parque Nacional Gauja. Gran ruta de Paisajes Naturales de Sigulda a KrimuldaParque Nacional Gauja, Letonia


Hoy visitaremos el Parque Nacional Gauja, el más grande y antiguo de los parques nacionales de Letonia, establecido en 1973, que con sus pintorescas vistas, se caracteriza por la piedra arenisca, su gran diversidad biológica, con cuevas, manantiales naturales y monumentos tanto naturales como histórico-culturales. 

Estación de Sigulda, Letonia
Estación de Sigulda


Vegetación en el Parque Nacional Gauja, LetoniaEn esta ocasión tuve la suerte de coincidir con Rudi, un joven noruego que se hospedaba en mi mismo hostel y que también deseaba visitar esta interesante área de Letonia. Así que esa mañana ambos cogimos un tren (1.90€) desde Riga hasta Sigulda, que nos tomó aproximadamente una hora. 


En Sigulda, junto a la estación de ferrocarril se encuentra la oficina de turismo, donde nos informaron sobre los diferentes recorridos a pie por el entorno y nos dieron mapas. De hecho el Parque Nacional Gauja ofrece muchas posibilidades, tanto paseos de corta duración, como caminatas de varios días visitando diferentes lugares de interés, además de poseer lugares de recreación y ocio. 

Instalaciones de Bobsleigh de Sigulda, Letonia
Pista de Bobsleigh







Nosotros sólo contábamos con una larga jornada de verano, que íbamos a aprovechar al máximo, y por tanto decidimos realizar un mix entre la llamada “Gran Ruta de paisajes naturales” desde Sigulda a Krimulda, alargándola hasta la Cueva de Gutmana, para regresar en funicular desde Krimulda a Sigulda visitando sendos castillos. El total del paseo circular sumaría 12 Km. aproximadamente.


Viviendas pintorescas en Sigulda, Letonia


Caminamos por la carretera que sale de la estación a la izquierda, pasando las Instalaciones de Bobsleigh y una pista de esquí que posee esta ciudad.


Dejamos atrás hermosas casas antes de adentrarnos en el frondoso bosque, y llegar al Mirador del Emperador, desde donde se obtienen magníficas vistas sobre el Valle del Gauja.
La historia cuenta que el zar Alejando II quedó maravillado con la panorámica y por eso se le conoce con este nombre.

A partir de este punto una serie de escalones se integran en el sendero en bajada para llegar al borde del río Gauja entre la exuberante vegetación veraniega.

Ardilla en el Parque Nacional Gauja, Letonia
Rana en el Parque Nacional Gauja, Letonia


















Discurriendo el camino en silencio nos percatamos que no éramos los únicos en el lugar, pues observando entre las ramas logramos ver alguna ardilla y entre el húmedo follaje terrestre pudimos atisbar anfibios.
Río Gauja desde el Parque Nacional Gauja, Letonia

Finalmente llegamos a la altura del río y en breve el sendero se abrió en una vista panorámica sobre la orilla del mismo justo enfrente del acantilado de Velnala, una formación de piedra arenisca que se alza 15 metros sobre el río Gauja. Si nos fijamos bien, en el lado izquierdo del acantilado y a unos 8m sobre el nivel del agua, medio flanqueado por pinos, se abre la cueva Velnala, de 19 m de profundidad.

cueva Velnala, río Gauja, Letonia
Acantilado de Velnala junto al río Gauja


Puente peatonal de madera sobre el río Gauja, Letonia

Unos metros más adelante se encuentra el puente peatonal de madera que nos llevaría al margen derecho del río para proseguir el sendero en ascenso, una vez más a través de escaleras de madera entre el tupido bosque de robles, tilos, arces y avellanos, donde los pájaros carpinteros construyen sus refugios.

Senderismo en el Parque Nacional Gauja, Letonia















Una hora más tarde llegamos a Krimulda, donde aprovechamos para hacer una pausa y comer algo en el Café Milly. Del menú pedí lo que me pareció más exótico, bueno….no exactamente exótico, pero sí desconocido. Una sopa de verduras y “perlovka”, que la muchacha no me sabía explicar qué era, ni yo comprender. Al final descubrí que se trataba de “cebada perlada”, que nunca antes había probado. El plato, aunque no lo pareciese, fue bastante consistente y me dejó saciada.

Sopa de verduras y perlovka


Además de degustar algo nuevo, que siempre es agradable al paladar, también tuve la ocasión de “experimentar” algo nuevo en mi vida no tan agradable, ¡una picadura de avispa! ¡Menudo aguijón!...pero por suerte descubrí que no soy alérgica a su picadura y aunque molesta, era un dolor llevadero. Siempre había pensado que dolería más.

Frente al bar-restaurante se encuentra el Señorío de Krimulda, un palacete de estilo neo-clásico construido a mediados del s.XIX, que fue mansión del Conde de Lieven, hoy en día reconvertido en centro de rehabilitación que ofrece alojamiento. 
Señorío de Krimulda, Letonia
Señorío de Krimulda

Cercano al mismo se hallan las ruinas del Castillo medieval de Krimulda, el que fuera más pequeño de los castillos situados en el Valle del Gauja, que en 1601 sufrió un incendio y posteriormente no fue restaurado. Parte de sus muros de piedra aun quedan en pie.

Ruinas del castillo medieval de Krimulda, Letonia
Ruinas del Castillo medieval de Krimulda

Desde este punto decidimos trazar un corto sendero en descenso de 1,1 Km que nos llevaría a la Cueva Gutmana, la más grande del Báltico, que es además el destino turístico más antiguo.
Grabados en la Cueva Gutmana, Letonia

En las paredes de la cueva se han venido grabando escritos desde el siglo XVII, aunque ahora está prohibido hacerlo. Se dice que la fuente que emana cercana a la cueva tiene poder de sanación y esto podría haber sido aprovechado en el pasado por un “buen hombre” para curar a la gente, de ahí su nombre “gut man”. 

También en este lugar nació la leyenda de la trágica historia de amor entre Maija y Viktor, conocida con el nombre de la Rosa de Turaida.

Cueva Gutmana, Letonia
Cueva Gutmana









Escaleras de madera en el Parque Nacional Gauja, Letonia






Retrocedimos por el mismo camino en ascenso, por las interminables escaleritas hasta llegar al teleférico que en sus 1200m de extensión une Krimulda y Sigulda, atravesando el río Gauja.



Esta es una excelente manera de observar el valle del Río Gauja desde una altura de 43m. En verano el teleférico ofrece servicio desde las 10 de la mañana hasta las 18.30h, pero hay un aforo máximo, por lo que nos tocó esperar media hora a que regresara, ya que se llenó en nuestro primer intento. 


Teleférico en  el Parque Nacional Gauja, LetoniaTeleférico en  el Parque Nacional Gauja, Letonia

Vista desde el teleférico en  el Parque Nacional Gauja, Letonia
















La panorámica desde el teleférico era excepcional, no sólo por la fantástica vista del río, el puente que lo cruza y toda la zona boscosa del valle, sino porque además es un lugar privilegiado desde el que se observan los castillos de Turaida, el señorío de Krimulda y el castillo nuevo de Sigulda. Los quince minutos del trayecto se me hicieron bien cortos.

Río Gauja desde Vista desde el teleférico en  el Parque Nacional Gauja, Letonia

Desde allí caminamos al cercano Castillo nuevo de Sigulda, un edificio de estilo neogótico construido entre 1878 y 1881 aprovechando los restos de un viejo edificio que ocupó el mismo lugar en el s.XVII. El que vemos hoy en día es fruto de varias reconstrucciones, ya que quedó destruido durante la primera guerra mundial. Accedemos a él a través de un cuidado jardín repleto de flores.
Castillo nuevo de Sigulda, Letonia
Castillo nuevo de Sigulda

Junto a él se encuentran las ruinas del Castillo Medieval de Sigulda, construido por los Hermanos Livonios de la Espada en 1207 como fortaleza para controlar las vías fluviales del Gauja y defenderse de cualquier intento de invasión del cercano castillo de Turaida, perteneciente al Obispo Alberto.

Castillo Medieval de Sigulda, Letonia
Castillo Medieval de Sigulda


Con el devenir de la historia el castillo fue pasando por diferentes propietarios, con deterioros y reparaciones varias, hasta que finalmente en 2012, gracias a un proyecto de la Unión Europea, se realizaron una serie de reconstrucciones para el desarrollo del turismo en Sigulda.

Hoy en día, además de pasear por el recinto y hacernos una idea de lo que fuera este castillo, podemos acceder a lo alto de la Torre Norte y la Torre de la la puerta principal y observar el magnífico paisaje sobre el valle del Gauja y el vecino castillo de Turaida.

castillo de Turaida, Letonia
Castillo de Turaida

Antes de dejar la ciudad de Sigulda paseamos por alguno de sus parques, dejamos atrás la iglesia y finalmente llegamos a la estación de trenes, donde también se encuentra la estación de autobuses. Una vez allí supimos que enseguida salía un autobús a la capital, así que decidimos tomar este medio de transporte a Riga (2,5€) con una duración de una hora. 

Por mi parte aun me quedaba una jornada en Riga antes de aventurarme al último de los Países Bálticos que quedaban por visitar, Estonia. Pero claro, eso ya será otra historia.

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